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1 mar 2012

COMIENZA EL MARZO NEGRO



Empieza Marzo con una petición desde diferentes negocios: el de la música, el del cine, el de la televisión y el de la literatura. Pero principalmente lo hace desde otro: el de Internet. Sabedores de que los análisis de resultados de las grandes compañías musicales, televisivas o cinematográficas comienzan en Marzo, hagamos recapacitar sus conciencias con un toque de atención ciudadana consistente en no consumir películas, música, televisión o literatura durante todo este mes. Si todos lo hicieran los resultados financieros de estas compañías serían tan desastrosos que, a lo mejor, considerarían un segundo pensamiento acerca de Internet.

A aquellos que piensen que esto no es ni más ni menos que burdo chantaje decirles que es precisamente utilizar las mismas cartas que estas compañías utilizan con el usuario. La justificación es muy clara: si hemos desarrollado sistemas legales de música en streaming como Spotify, con y sin publicidad, gratis o de pago, ¿por qué no existe este mismo sistema para las películas, los libros o las series de televisión? Sin duda alguna porque hay determinadas personas, empresas y asociaciones a las que no les interesa y que, de darse esta circunstancia, perderían su negocio.

Su solución es inteligente: limitar la libertad de expresión en Internet de manera que compartir sea un delito. Inteligente pero absurdo, pues no se entiende que un usuario que compre un libro en formato papel o un disco de música pueda compartirlo con todo aquel que quiera y si lo compra en formato ebook o MP3 no puede compartirlo porque es ilegal. De esta manera la problemática de estas empresas se inicia cuando se descubre una manera global de compartir, de manera que si un usuario compra un ebook puede compartirlo con millones de personas, por el precio de uno.
En eso parece que todo el mundo está de acuerdo. Con lo que muchos no lo están es con una evolución tecnológica que ha sido implementada en numerosos campos pero nunca llega a estas cuatro industrias de las que hablo. Y con lo que nadie está de acuerdo, menos ellos mismos, es con que la razón por la que no se implementa esta tecnología es por intereses económicos personales, sin más. Por poner otro ejemplo, el mundo del videojuego para ordenador personal cuenta con la plataforma Steam, donde están registrados millones de usuarios que pagan por sus juegos.

Por todo ello me sumo al Marzo Negro. No consumiré películas, ni libros, ni series de televisión o música. Si queremos preservar la libertad de expresión en Internet, principal garante de la democracia, debemos presionar contra SOPA, PIPA, SINDE y la europea ACTA, que ha tenido menos repercusión que las anteriores pero que al leer lo que implica se le ponen a uno los pelos de punta. Y, cómo no, España ya ha firmado estar de acuerdo con ella.


20 feb 2012

KINDLE VENDE EL LECTOR PERO NO LOS LIBROS



El lector de libros electrónicos de Amazon, el Kindle, ha llegado a España hace pocos meses y se ha convertido en el dispositivo más regalado estas Navidades, Reyes y San Valentín. La idea de Amazon ha sido muy buena: venden el dispositivo a un precio muy bajo, tan solo 99 euros, pensando en ganar dinero con la venta de libros digitales o ebooks. La primera parte ha salido como pensaban, con la segunda han pinchado en hueso.

En Estados Unidos, en 2011, los usuarios que han decidido comprar un libro lo han hecho un 80% de las veces en formato clásico, en papel, y un 20% en formato digital, ebook. En España, en cambio, y pese a la venta cada vez mayor de dispositivos de tinta electrónica, sólo es un 1% de las ventas la reservada al libro digital.

Ya se escuchan de fondo a los de siempre, los creadores de contenido, los artistas y escritores, poco menos que insultar al gran público por la descarga ilegal de contenido protegido, en este caso libros, que hace que el porcentaje de compra de libros originales sea tan bajo. Yo no sé si en Estados Unidos nadan en oro, pero lo que está claro, al menos en este caso, es que los españoles están hartos de que se rían de ellos. Por poner sólo un ejemplo, el libro El Imperio Eres Tú, de Javier Moro, cuesta en papel 21,50 euros, y en formato digital 14,24 euros. El comprador del libro en papel paga el diseño, el papel, la tinta, la distribución, el suplemento que se llevan las tiendas y un largo etcétera. El que compra un ebook debería pagar los derechos de autor y la parte que la editorial tenga asignada en su contrato con el escritor dueño de los derechos del libro. No hay mucho más que decir.

Amazon ha lanzado su Kindle con la pretensión de que la gente compre los libros a través de la conexión WiFi que trae el dispositivo, pero no ha pensado en los precios. Igual que cuando hablamos de la venta o alquiler digital de películas, series o música, el precio en comparación con la compra física de esta cultura debe ser mucho más bajo si quieren que los clientes compren. De esta manera, en España, sigue funcionando la piratería, en todos sus niveles.

Piratería entendida no como robo, sino como protesta ante un precio desorbitado con el que las editoriales y distribuidoras se están enriqueciendo. No sólo van a dejar de enriquecerse a costa de ganar un porcentaje increíble por cada libro o película, si no se reinventan van a desaparecer por mucho que intenten luchar presionando a los gobiernos para que aprueben leyes inútiles.

18 dic 2011

LA CULPA DE LA DESCARGA ILEGAL



Le llaman piratería, pero nada tiene que ver con aquellos corsarios que atacaban barcos para quedarse con su oro. La descarga ilegal es ya una costumbre en España, y la culpa no la tiene, en ningún caso, el usuario, sino los diferentes gobiernos que desde siempre han dificultado que existan métodos legales de streaming.

La empresa TorrenFreak se ha dedicado a investigar las direcciones IP de los empleados de diferentes distribuidoras de cine, y la noticia es que se ha descubierto que desde estas direcciones se han descargado ilegalmente canciones, películas y series. Estas mismas distribuidoras son las que presionan a los gobiernos para crear leyes cada vez más duras que incluyen desde sanciones económicas hasta pena de cárcel pasando por cierre de servidores. Veremos ahora si estas empresas son capaces de controlar la actividad ilegal de sus empleados, si les sancionarán económicamente o impedirán por otros métodos este tipo de descargas en su propia casa.

Y es que la historia de la descarga de contenido ilegal empieza a ser vieja, pero se quiere hacer nueva. Son varias las generaciones que se han acostumbrado a ver sus películas y series de manera ilegal, más que nada porque hasta hace pocos días era imposible hacerlo de otra manera. No nos podemos quejar de que la gente descargue ilegalmente contenido si no existe en nuestro país una manera legal de hacerlo. Y así, ahora es prácticamente imposible que esta gente acostumbrada a tenerlo gratis se convenza de pagar por tener lo mismo que ya tiene. 

Como digo, es trabajo de años de gobiernos incapaces de entender, en primer lugar, el fenómeno de Internet y, en segundo lugar, las posibilidades que éste implementa para el mundo del cine y la televisión.  Ahora es muy fácil culpar a un público que no ha tenido nunca otra alternativa, pero no puedes acostumbrar a alguien a tener algo gratis durante años y que de un día para otro tenga que pagar.

La Ley Sinde es la muestra de la incapacidad de los políticos para entender el fenómeno. Las descargas de los empleados de Sony Pictures Entertaiment, NBC Universal o Fox Entertaiment son las muestra de que los usuarios ven el sistema de streaming y descarga de contenido de cine y televisión como algo libre, como lo que es Internet. No estoy de acuerdo con la descarga ilegal de películas habiendo un servicio que se pueda contratar, aunque sigo pensando que por qué voy a pagar por ver una serie que nunca va a llegar a España y que en Estados Unidos, en la página de la cadena de televisión que sea, se puede ver gratis. Eso es cobrar por cobrar y, de seguir así, lo van a pasar peor los gobiernos que los usuarios, eso se lo aseguro.

27 jul 2011

LA PIRATERÍA, ÚNICA ALTERNATIVA EN ESPAÑA



El tema que ha monopolizado Internet en España los últimos meses ha sido la aprobación de la denominada Ley-Sinde, que permite cerrar sitios web que ataquen a los derechos de autor de cualquier tipo. Esto ha hecho que los usuarios se pregunten qué leyes existen en otros países y qué alternativas han tomado a la llamada piratería en Internet.

Cuando la Ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, declaró que empresas que ofrecen servicios de visionado vía streaming  de contenido multimedia no invierten en España por la cultura que caracteriza a este país del todo gratis, blogs dedicados a la tecnología decidieron ir un poco más allá.


Netflix es un servicio de pago por visionado de series y películas que tiene cierto recorrido andado en Estados Unidos y que este año quiere dar un salto internacional. Cuando se preguntó a Netflix la razón por la que no desarrolla este servicio en nuestro país, se envió un comunicado en el que si bien es cierto que existe preocupación por el alto grado de piratería en España la razón principal que hace que duden de su implantación es porque los derechos de autor de este país son de dos a tres veces más caros que en Alemania o Francia. Finalmente, Netflix ha anunciado su implantación en España en 2012.


Un poco lo mismo pasa con Amazon, empresa que comenzó vendiendo libros electrónicos, ebook, y que después de comprar la europea Lovefilm.com, que tampoco existe en España, ha creado el denominado Amazon Video on Demand. Y lo mismo pasa con ITunes, servicio de compra de música de Apple que creado un servicio de compra y alquiler de películas que, pese a encontrarse en diferentes países europeos, aquí no llega.

Si a todo esto le sumamos la diferencia de coste que tienen las líneas de ADSL en España con respecto a otros países y que para poder disfrutar de estos servicios se necesita una conexión rápida, parece que tienen que cambiar muchas cosas antes de poder ofrecer un servicio de estas características en España. Las alternativas a la piratería con respecto a otros países son ridículas.

Quizá algo de esto escuchó Álex de la Iglesia antes de dejar de  ser el mayor defensor de la Ley Sinde y dimitir como Presidente de la Academia de Cine de nuestro país, ¿no les parece?



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